La combinación de la belleza natural del Lago de Atitlán y la cultura maya resulta estimulante, divertida y relajante, según su estado de ánimo.  Atitlán es un bello lago de 1,000 pies (300 metros) de profundidad, rodeado de tres picos volcánicos de 10,000 pies (3,000 metros) de altura: Tolimán, Atitlán y San Pedro.  A las orillas del Lago de Atitlán se encuentra una docena de poblados indígenas, donde la forma de vida y las costumbres han permanecido casi inmutables ante el paso de los siglos.



Aunque el área del lago ofrece medios apropiados para el transporte desde y hacia los poblados de los alrededores, es muy frecuente que los pobladores pasen la mayor parte de su vida en su lugar de origen y puede que ni siquiera atraviesen el lago.  Como prueba de este aislamiento relativo, en los alrededores del lago se hablan 3 distintas lenguas y cada lengua indígena muestra variantes propias en cada localidad.  Algunos de los habitantes, en su mayoría mujeres que sólo trabajan dentro del hogar, no hablan español.  Todos los pueblos son relativamente pequeños y tanto las comodidades materiales como el cuidado de la salud son limitados.  La mayoría de ellos se conecta con el mundo exterior únicamente por transporte en lancha.  No obstante, cada pueblo ofrece un rico y diverso mosaico de platillos, colorido, idioma y cultura.  Dada la gran afluencia de turistas, los lugareños se dedican a otros trabajos además de la agricultura y la pesca,  muchos otros hacen artesanías para vender.  Cada pueblo tiene su propio traje tradicional: prendas bordadas y tejidas en vivos colores, cinturones, bandas para el cabello y otros atavíos que los distinguen de las poblaciones vecinas. 


Sololá, desde hace tiempo ha sido un lugar de mercado, incluso antes de la llegada de los españoles o los turistas.  Dos veces a la semana, los martes y viernes, se instala un excelente mercado con comerciantes que llegan desde lejos a vender sus enseres, tanto a locales como a extranjeros.   Es una alternativa para el tan afamado mercado de Chichicastenango, igualmente interesante aunque menos concurrida por los turistas.
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Panajachel, con una población cerca de 14,000 habitantes, es el poblado más grande y más turístico.  Se le conoce como un refugio frecuentado por hippies, de allí el apodo de “Gringotenango”.  Es muy probable que lo atraviese cuando se dirija a otros poblados que han conservado el encanto indígena, a pesar de recibir turistas durante décadas.

Santa Cruz, Santa Cruz, situado en un cerro frente al lago, cuenta con una gran variedad de hoteles cercanos; cada uno de ellos ofrece una singular selección de platillos y bebidas en sus respectivos restaurantes.  El centro del pueblo tiene bastante actividad local, pero la mayoría de turistas prefiere comprar lo que producen extranjeros radicados en esta localidad a la orilla del lago.

Jailbalito. Este pueblecito tiene acceso únicamente por lancha y en realidad ofrece lo más auténtico de la vida indígena de Guatemala.  En sus alrededores encontrará pequeños hoteles y restaurantes, aunque muy pocas actividades o sitios turísticos.

Tzununa, Ubicado en los riscos se encuentra este otro pueblecito, muy tranquilo y con muy poco turismo.

San Marcos La Laguna se ha convertido en un centro ideal para la meditación, la salud holística, masajes, Reiki y otras actividades espirituales.  El punto focal del pueblo son Las Pirámides, un centro de meditación que ofrece cursos de desarrollo personal que duran un mes y dan inicio cada luna llena.

San Pablo se encuentra en los cerros del lago y se comunica fácilmente con San Juan, el pueblo vecino, desde donde puede hacer un fascinante aunque accidentado recorrido hacia la cumbre; también se comunica con Santa Clara, que queda en el camino hacia la carretera Interamericana.

San JuanLa Laguna es un pueblecito conocido por el uso de tintes naturales en sus textiles.  Al recorrer sus calles podrá descubrir unos fabulosos murales de arte costumbrista, pintados en varios edificios de la localidad.

San Pedro la Laguna,La Laguna, ubicado en las faldas del Volcán San Pedro, está lleno de hospedajes baratos para mochileros.  Es aquí donde se inicia la escalada del San Pedro.  La cumbre, aunque es muy inclinada y extenuante, es maravillosa.  Comienza con una caminata entre cafetales y milpa, para luego llegar a una vista impresionante del cráter y el volcán.  Asegúrese de traer consigo suficiente agua y tome en cuenta el mal de alturas.

Santiago Atitlán, Atitlán es uno de los pueblos más grandes que bordean el lago.  Es un lugar ideal para las compras.  En su recorrido hacia la histórica catedral no podrá escapar de las ventas y los vendedores.  En esta localidad se le invitará a visitar a Maximón, un santo pagano muy “florido”.  La vista de los volcanes desde el graderío de la iglesia es impresionante en días despejados.

San Lucas, enclavado en un recodo del Lago de Atitlán, es un pueblo tranquilo, rodeado de cafetales y belleza natural.

San Antonio Palopó, Palopó cuenta con cooperativas de mujeres tejedoras y cerámica que atraen al turista.  San Antonio está virtualmente “al final del camino” y desde su resplandeciente iglesia pintada de blanco, ubicada en el centro de la localidad, puede apreciarse la vista más bella de la puesta del sol.

Santa Catarina Palopó, Palopó es un pueblo encantador, en donde una cooperativa de mujeres financia la escuela.  Como sucede en todos los pueblos, mujeres y niños salen al encuentro del turista que llega al muelle para ofrecerle sus mercancías.


Clima:
A Guatemala se le conoce como el “país de la eternal primavera”, ya que su temperatura promedio anual es de 75 grados Fahrenheit (unos 24 grados Celsius) (y en el área del Lago de Atitlán, a 5,000 pies (más de 1,500 metros) de altura, suele ser un poco más fresco, sobre todo durante las noches).  La mayoría de turistas visitan el país entre junio y agosto; sin embargo, en abril, a principios de mayo y en noviembre, el clima es fabuloso y está menos concurrido.  Durante la estación de lluvia, entre mayo y octubre, los días suelen comenzar con cielos despejados que se tornan nublados y lluviosos después del mediodía.  Las procesiones de Semana Santa, en marzo o abril, son muy populares y las reservaciones para esta época deben hacerse con mucha anticipación.  La mayoría de los hoteles aplican tarifas de temporada alta, tanto para Semana Santa como para las vacaciones de Navidad y Año Nuevo.

Perspectiva histórica La civilización maya floreció en Guatemala y en las regiones aledañas de Centroamérica, durante más de un milenio, hasta principios del siglo XII.  Entre 1524 y 1821, Centroamérica estuvo bajo el dominio de España.  Durante la segunda mitad del siglo XX, Guatemala vivió una serie de gobiernos militares y civiles, y sufrió un conflicto guerrillero que duró 36 años.  En 1996, el gobierno firmó los acuerdos de paz con los que puso fin formalmente al conflicto que cobró la vida de entre 100,000 a 200,000 personas y causó el desplazamiento de cerca de 1 millón de refugiados.  Asimismo, se calcula que el conflicto dejó 125,000 niños huérfanos y 36,000 mujeres viudas.  Desde 1996, Guatemala ha visto avances en los derechos civiles, lingüísticos y educativos de los pueblos indígenas y ha disfrutado de una mayor tranquilidad.  



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